los prototipos
de ford
Baufer
El Baufer Ford F-100 o Steven Ford F-100, fue un prototipo de carreras diseñado y fabricado en Argentina por la desaparecida carrocera Baufer, y atendido por el preparador Horacio Steven para competir en el Turismo Carretera. Este prototipo, fue creado a pedido del equipo oficial de Ford Motor Argentina, para hacer frente a los IKA-Renault Torino, que el exitoso preparador Oreste Berta había presentado en 1966, haciendo debutar al equipo oficial IKA. El objetivo de Ford fue el de dar lucha y caza a estos coches preparados en Alta Gracia, con el fin de recuperar el liderazgo perdido en 1966. Con el cambio reglamentario de 1967, el cual permitía la creación de prototipos de carreras a gusto y conveniencia de los preparadores, el prototipo ideado contó con motores V8 de las camionetas Ford F-100 y fue montado sobre el chasis de un Ford T. Este coche, indistintamente era conocido como Baufer F-100 por su carrocera creadora, o como Steven F-100, por su preparador.
Si bien, se había conseguido crear un coche altamente competitivo a primera vista, los resultados fueron brutalmente negativos, ya que los coches que habían sido preparados fueron protagonistas de terribles accidentes, siendo el último de ellos en el que falleciera el piloto Oscar Cabalén. Estos resultados hicieron que Ford le retire el apoyo oficial a Steven y que este se viera obligado a abandonar la categoría.
Paradójicamente, un año después, Carlos Pairetti decidió contratar nuevamente a Steven para rediseñar este prototipo, pero en este caso, dotándolo de un impulsor Chevrolet “250”, dando origen al mítico Trueno Naranja, que se alzara con el título del año ’68. El mismo coche que un año antes fue desechado por Ford, vino a darle una gran alegría a los seguidores de Chevrolet.
Historia
En 1967, la CDA del Automóvil Club Argentino, decidió cambiar el reglamento del Turismo Carretera en lo que refería a los automóviles. El nuevo reglamento estipulaba que se le estaba permitido a los preparadores de coches, la creación de prototipos de carreras a gusto y conveniencia, dando vía libre a la creación de los más vistosos prototipos que hayan corrido en las pistas argentinas.
IKA, el nuevo equipo oficial que se había presentado en 1966 con la atención de Oreste Berta, siguió con el desarrollo de los IKA Torino, que a esa altura ya tenía poco para desarrollar, demostrando ser un deportivo nato. En esta oportunidad, IKA decidió probar sobre su coche insignia una serie de reformas amparadas en el nuevo reglamento, que más tarde le diera origen a los prototipos conocidos como “Las Liebres
”. Chrysler, no había presentado grandes cambios, sin embargo el nuevo reglamento le permitió a Luis Rubén Di Palma la preparación de su coupé Chevrolet con un motor de Valiant IV. Carlos Pairetti recurrió a la carrocería de una coupé Chrysler, a la cual equipó con un motor Chevrolet. Fue la génesis de la famosa Barracuda-Chevrolet.
Chevrolet por su parte, contaba entre sus huestes con el Chevitú, modelo que bajo la dirección de José Froilán González, fue creado sobre un Chevrolet Nova II coupé y con el motor de un Chevrolet 400 para el equipo oficial. También, los hermanos Bellavigna que se habían desvinculado del equipo oficial, tuvieron a su cargo, el desarrollo de un modelo basado sobre un Kaiser Bergantín y con motor Chevrolet. Este coche fue una realización del chasista Jorge Parodi, y recibió el nombre de La Garrafa, por su color y su auspiciante (Agipgas). También, Félix Peduzzi preparaba un coche bastante inusual y antiguo para la época: Una antiquísima coupé Chevrolet '30 a la equipó con un motor "250" de la misma marca. Por su característica forma, el coche recibió el apodo de "El Cuadrado".​
A todo esto, Ford continuaba confiando en sus viejos estandartes, entre ellos La Galera de los Hermanos Emiliozzi y El Tractor de Eduardo Casá, subcampeón del año anterior. También, el equipo oficial contaba con el desarrollo de los Falcon F-100, con Oscar Cabalén a la cabeza, quién luego de haber obtenido una victoria, se presentó a correr más tarde con un Ford Mustang con motor F-100. Sin embargo, la necesidad de renovarse se hizo ver en las huestes del Óvalo. Fue así que para poder lograr su objetivo y detener el avance de IKA (el rival de turno), Ford decidió contratar a un antiguo ingeniero que había trabajado para IKA y que conocía muy bien el ambiente del rival: Horacio Steven.
Steven, se encontraba sin trabajo luego del retiro de apoyo que le hiciera IKA, para dar lugar a Oreste Berta. Al irse de ahí, fue contratado por Ford para el desarrollo de un nuevo prototipo creado por la empresa Baufer. En su intento de reverdecer laureles, la idea de Ford fue la de crear un vehículo altamente competitivo que le pueda dar la alegría de recuperar su liderazgo. Para ello, Baufer basó su proyecto sobre el chasis de un Ford T, incorporándole un motor V8 de las camionetas Ford F-100. Para este proyecto, Steven contó con todo el apoyo oficial de Ford, y para tripular sus nuevas máquinas los elegidos fueron Atilio Viale del Carril, que en 1965 estrenó un Ford Falcon con el apoyo oficial, y Oscar Cabalén, que venía haciendo su campaña en 1967 a bordo del Ford Mustang con motor F-100 del equipo oficial
El estreno
Estos autos fueron desarrollados según el nuevo reglamento del año 1967. Para su desarrollo se montó la estructura sobre el chasis de un Ford T, el cual fue reforzado para poder soportar las exigencias que le infligía la enorme potencia y peso de los motores V8 de 292 pulgadas cúbicas con los que fue equipado. El diseño de la carrocería, implicó algunos errores y aciertos. Por un lado, la concepción aerodinámica con la que fue diseñado era muy revolucionaria, mostrando un diseño innovador con líneas curvas que predominaban en el techo y la trompa, dando un aspecto de ser un verdadero rival temible para todos.
Sin embargo, este coche tenía sus contras, ya que para hacerlo más liviano, con el fin de alcanzar mayores velocidades, su trompa y su parte trasera estaban hechas de un polímero altamente inflamable, lo cual ante un menor accidente con fuego incluido, el coche se consumiría en cuestión de segundos. Además, los tanques de nafta del automóvil se ubicaban a ambos lados de las puertas, lo que lo convertía en una verdadera bomba de tiempo andante.
La presentación de estos fue muy prometedora, presentándose en el Autódromo de Buenos Aires el 16 de julio de 1967, donde tuvo un comienzo espectacular: Viale se apareció con su coche en la primera serie, enfrentando a Eduardo Copello con el Torino 380W y ganando luego de una encarnizada pelea. Las restantes series fueron ganadas por Andrea Vianini (a bordo de La Garrafa) y por Jorge Cupeiro con el Chevitú.
La primera tragedia
La final se corrió luego de una larga espera. En esta carrera, el Prototipo F-100 largaba en la punta junto a otros pilotos, entre ellos Andrea Vianini que se adjudicara la poleposition. La carrera dio inicio, cuando un coche quedó parado en la parrilla de largada, con problemas de transmisión, quedando trancado en el circuito. El accionar de los banderilleros hizo que Vianini y Jorge Cupeiro se den cuenta de la situación, por lo que comenzaron a aminorar la marcha. Sin embargo, otros pilotos que venían de atrás (entre ellos Carlos Marincovich y Viale del Carril), no pudieron hacerlo y comenzaron a llevarse por delante a los otros autos, provocando una verdadera carambola. En el incidente, el coche de Viale del Carril se vio involucrado, pero la peor parte se la llevó su acompañante, quien al intentar bajar del prototipo, abrió la puerta y un coche lo embistió rompiéndole el brazo. Aquel infortunio, sin embargo, le salvaría la vida.
La 2º y 3º tragedia y el fin del sueño
Luego de ese accidente, el TC volvió al Autódromo de Buenos Aires un mes después. Viale del Carril venía preparado con todo para la revancha, además de cambiar de acompañante. En esta carrera, IKA decide enfrentar al monstruo de Ford con las mismas armas, por lo que presenta en pista al "Pachamama" que finalmente sería conocido como "Liebre Mk II Torino". Otro coche presentado con motorización Torino fue el prototipo Crespi-Torino, apodado "El Petiso" por su baja estatura. En este GP nuevamente la fatalidad golpeó las puertas del equipo Ford. En pleno desarrollo de la tercera serie y por intentar aproximarse al vehículo de Eduardo Copello, el auto de Viale toma velocidad y sale eyectado en un curvón contra un alambrado, clavándose de punta en la tierra y comenzando una serie de tumbos que finalizaron con el coche envuelto en llamas. Viale consiguió salirse del automóvil intentando desesperadamente apagarse el fuego que rodeaba su cuerpo. Pero su acompañante, conocido como Pepe Giménez, no tuvo la misma suerte y quedó atrapado dentro del automóvil incendiado. Lo lamentable fue que los buzos antiflama que debían usar, estaban en trámite en la aduana y no habían podido ser retirados.
A 15 días de esa carrera, el TC visitaba el Triángulo del Oeste donde Eduardo Casá, a bordo de su cupecita, derrotó a las Liebres de Torino, en lo que fue la última victoria de una coupé del'40. Y luego de esa competencia, vendría la vuelta de San Nicolás. Oscar Cabalén iba a ser el encargado de correr con el Prototipo F-100. Para esa ocasión, Cabalén decidió probar el auto en ruta abierta. Mientras probaban el auto, el acompañante de Cabalén le presenta un amigo al piloto y lo invita a dar una vuelta en el Prototipo F-100. Esa vuelta, fue el final de todo, ya que en una curva e intentado superar a un camión, el prototipo pisó la banquina, se trabó en la tierra y comenzó a dar tumbos para también prenderse fuego. Pero a diferencia del anterior, en este accidente no pudo salvarse ninguno. Ni el piloto Oscar Cabalén, ni su ocasional acompañante de nombre Guillermo Arnaiz.​
Con estos accidentes, Ford decidió retirar momentáneamente su apoyo oficial del Turismo Carretera y también romper las relaciones con Horacio Steven, dejando el honor de la marca en aquellos pilotos que corrían con Ford Falcon
La segunda chance
Paradójicamente en 1968, Carlos Pairetti, piloto de Chevrolet por casi 12 años, conoció la noticia de que Steven conservaba el prototipo fallido que utilizara el equipo Ford, por lo que decidió adquirirlo y sobre su base desarrollar un nuevo vehículo, al cual reconvertiría motorizándolo con un motor Chevrolet de 250 pulgadas cúbicas y practicándole diferentes reformas respecto del coche original, en aspectos referidos a la seguridad, como la reubicación de su tanque de combustible en la parte trasera y el recambio de la cola de polímero del coche por una de metal. Estos recambio finalmente resultarían exitosos, logrando Pairetti ganar varias competencias en 1968, lo que finalmente terminaría dándole el título de campeón del Turismo Carretera en ese año. De esa forma, Pairetti había conseguido rescatar ese automóvil siniestrado, convirtiéndolo en el mítico Trueno Naranja de Chevrolet con el cual obtuviera el campeonato de 1968 del Turismo Carretera

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